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Cuento Nº 2 Celular

 
 
Cuento N.º 2 celular, cursos de Pre-kínder a 4 básico

 

Carlitos, el celular o sus amigos

 

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Carlitos, el celular o sus amigos

 

Carlitos era un niño al que siempre le había gustado jugar al fútbol con sus amigos. Incluso, cuando los mayores no le vigilaban, se atrevía a subirse a los árboles. Siempre estaba corriendo feliz de un lado a otro y cuando no sacaba la bicicleta para dar una vuelta era porque ese día había elegido la patineta.

 

Sin embargo, al cumplir seis años las cosas empezaron a cambiar: descubrió la tecnología. Si al principio solo usaba Internet para ver acrobacias con patines, poco a poco cada vez lo usaba más. Ahora desayunaba viendo vídeos en la tablet, en el colegio siempre le regañaban por estar con el celular sin prestar atención a la profesora y las tardes las pasaba encerrado en casa jugando a videojuegos.

 

Carlitos había cambiado la vida real por una vida virtual, donde él ya no era el auténtico protagonista. Poco a poco fue perdiendo amigos. Incluso, su aspecto, que siempre había sido atlético, cambió.

 

Sus padres le regañaban y le pedían que saliera a la calle a jugar, que necesitaba que le diera el sol. Sin embargo, Carlitos no les obedecía ni les entendía, ya que para él todo el mundo interesante y divertido estaba en Internet.

Fue así como cada día Carlitos descubría una cosa nueva en su cuerpo. Ahora le escocían (Sensación de ardor o irritación) los ojos y siempre le andaban lagrimeando. También empezó a tener problemas de rodillas y tobillos y apenas conseguía tenerse en pie. A él, esto no le importaba ya que creía que se estaba convirtiendo en un personaje parecido al de sus videojuegos.

 

Sin embargo, un apagón general en toda la ciudad fue la vuelta a la realidad de Carlitos. Al principio se enfadó mucho por no poder conectarse a Internet, pero según pasaban las horas empezó recordar la sensación del aire en su cara, la euforia de marcar un gol o las risas que compartía con sus amigos.

 

Fue entonces cuando escuchó una voz que venía desde la calle. No la reconoció de inmediato, pero pensó que quizá era algún amigo al que no veía desde hacía mucho tiempo. Al pensar en todos sus amigos, comprendió que había pasado tantas horas frente al computador que incluso había comenzado a olvidar sus rostros. Eso le provocó mucha tristeza, y en un momento hasta lloró.

 

Sin embargo, cuando logró tranquilizarse, miró por la ventana y descubrió que en la plaza había muchos niños jugando. Al principio dudó, pero finalmente se armó de valor. Con timidez, abrió la puerta de su casa y caminó lentamente hacia la plaza.

 

Cuando sus amigos se dieron cuenta de que se acercaba, se alegraron mucho y lo llamaron con entusiasmo para que fuera a jugar con ellos. Escuchar sus voces y reconocer el tono de cada uno lo llenó de felicidad, y comprendió todo lo que había estado dejando de lado.

 

Desde ese día, aprovechó cada momento para compartir y jugar con sus amigos.